El horror quiere volver


El horror es inmortal. Siempre habrá una película de fantasmas en el cine y un libro de asesinos en serie en las librerías. No muere porque satisface el sentimiento más antiguo de nuestra especie: el miedo. Quizá es el primero que se experimenta una vez se sale del vientre de la madre. Sin embargo, parece haberse radicado de manera definitiva en Norteamérica y Europa. Son ellos los que han decidido qué asusta y qué no y nosotros lo hemos aceptado sin protestar. No nos podemos quejar, por supuesto: Estados Unidos e Inglaterra nos han dado años de sustos bien logrados con personajes e historias magníficas y aunque hoy en día se percibe un cansancio, aún sobreviven.

¿Qué ha pasado con el horror hablado en español? Nada destacable. Si en España, tan cerca de la tradición gótica del viejo continente, el género no ha podido alcanzar un auge deseable, nada menos podemos rescatar de Latinoamérica, un continente rico en imaginería fantástica que hasta ahora no ha visto la primera novela referencial de terror. Los autores lo han intentado y han desfallecido demasiado pronto, pues las obras de terror que podamos mencionar aquí no han sido más que meras anécdotas fáciles de olvidar, quizá por su pésima calidad o por la poca visibilidad que han padecido. Muchos, en lugar de hallar la autenticidad, prefirieron copiar modelos ajenos mientras otros han sufrido el rechazo de la crítica.

Sin embargo, algo está sucediendo últimamente: la literatura de terror ha comenzado a resurgir. El terror está asomando su feo rostro para respirar un nuevo aire que parece favorable. Nos preguntamos a qué se debe esta insólita resurrección y quizá encontramos una explicación en la voz del rey del terror. Dice Stephen King en Danza macabra: «Las películas y novelas de horror han sido siempre populares, pero cada diez o veinte años parecen disfrutar de un ciclo de creciente éxito y visibilidad. Estos períodos casi siempre parecen coincidir con períodos de crisis económica y/o política bastante serios, y los libros y películas parecen reflejar esas ansiedades que flotan libremente (si es que hay un término mejor) que acompañan a estas dislocaciones, serias pero no mortales.» No es descabellado considerar tal cosa. La crisis que viven nuestros países hispanohablantes es más que evidente. Entonces aparece la literatura fantástica y nos permite escapar, como siempre, de esta agotadora realidad que estamos condenados a vivir. Además, el género ha encontrado la visibilidad que se le negó años atrás por su propios medios. Las redes sociales han sido sus grandes aliadas.

Léase a plena noche da un paso más allá y decide sumarse a la causa para brindar un espacio en donde todas las manifestaciones del terror, especialmente las que se están dando en la actualidad, se encuentren y permita a los fanáticos de ellas estar al tanto. No queremos dejar apagar la llama, sino avivarla siempre y cuando podamos hacerlo. Los damos la bienvenida, una vez más, a los antiguos y nuevos lectores de este sitio, con un contenido nuevo, un diseño renovado y un amplio equipo de trabajo, tan fanáticos de miedo como todos ustedes que nos leen. Esperamos que nos acompañen de aquí en adelante, como siempre, leyéndonos a plena noche.


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